10 Cosas Sobre Tu Cepillo de Dientes Que No Sabías

Conocemos y amamos nuestros cepillos de dientes por ser herramientas que mantienen a raya la placa dental, ayudan a combatir la caries y refrescan nuestro aliento. ¿Pero qué más podemos aprender sobre estos pequeños instrumentos? Sigue leyendo y averiguarás más cosas para poder llevar tu higiene dental por buen camino y prevenir la enfermedad de las encías.

  1. Cuando selecciones tu cepillo de dientes, busca el sello de ADA.
    El Sello de Aprobación de ADA es el estándar de oro en cuanto a la calidad de un cepillo dental. Así sabrás que un grupo de científicos expertos independientes, el Consejo de Asuntos Científicos de ADA, ha evaluado tu cepillo para garantizar que las cerdas no se caen con el uso habitual, el manguito es fuerte, y reduce el riesgo de caries y enfermedades de las encías.
  2. El cepillo de dientes tiene 5.000 años. 
    En varias versiones, en realidad. Civilizaciones antiguas usaban un “palillo masticable”, una ramita fina con la punta raída, para sacar la comida de los dientes. Con el tiempo, los cepillos dentales evolucionaron y sus manguitos estaban hechos de hueso, madera o marfil, y de cerdas rígidas de cerdo, jabalí u otros animales. El cepillo moderno de cerdas de nailon que usamos hoy se inventó en 1938. 
  3. El primer cepillo fabricado en serie fue inventado en una cárcel.  
    En 1770, un inglés llamado William Addis fue encerrado en la cárcel por incitar una revuelta. Vio a otros presos usando un trapo cubierto de hollín o sal para limpiarse los dientes. Addis guardó un hueso de la cena y un guardia le dio cerdas.  Cuentan que luego perforó agujeritos en el hueso, metió las cerdas y las selló con pegamento.  Tras salir de la cárcel, modificó su prototipo, abrió una compañía y empezó a fabricar su cepillo de dientes. Esa compañía, Wisdom Toothbrushes, todavía existe en Reino Unido hoy en día.
  4. ¿Manual o eléctrico? A tus dientes les da igual.
    Pasa por alto el debate de los cepillos dentales manuales y eléctricos. Lo único importante es que te cepilles dos veces al día por dos minutos con crema dental fluorada. (Si tu crema dental tiene el sello de ADA, ya sabes que es fluorada). Ambos tipos de cepillos dentales son eficaces y limpian a fondo tus dientes. Todo depende cual prefieras. A los que tienen dificultad para usar un cepillo manual, un cepillo eléctrico les puede resultar más cómodo. Sopesa con tu dentista cual es mejor para ti.  
  5. No hay un orden “correcto” para cepillarse y usar la seda dental.
    Cepillarse antes de usar la seda dental, usar la seda dental antes de cepillarse; a tus dientes les da igual, siempre que hagas ambas cosas. 
  6. A los cepillos de dientes les gusta que los dejen afuera.
    Limpiarse los dientes es fácil: Enjuágate con agua corriente para quitar cualquier resto de crema dental y desechos. Guárdalo en posición vertical y permite que se seque al aire. Si pones tu cepillo junto a otros cepillos de dientes, asegúrate de que estén separados para evitar que se contaminen entre sí. Y no te acostumbres a taparlo ni a guardarlo en contenedores cerrados. Un ambiente húmedo como un contenedor cerrado favorece más el crecimiento de bacterias no deseadas que un espacio aireado.
  7. Vida de un cepillo de dientes = 3-4 Meses
    Asegúrate de reemplazar tu cepillo dental cada tres o cuatro meses, o antes si las cerdas se deshilachan. Un cepillo gastado no limpiará tus dientes igual de bien. 
  8. Cuando se trata de elegir un cepillo, inclínate por uno suave
    Tanto si usas cepillo manual como eléctrico, elije uno de cerdas suaves. Las cerdas firmes e incluso de fuerza media pueden dañar tus encías o tu esmalte.  Cuando te laves los dientes, no lo hagas con demasiada fuerza,  hazlo sólo lo bastante fuerte para limpiar la película que hay en tus dientes. La crema dental fluorada hará el resto del trabajo. 
  9. Recuerda: 2 minutos, 2 veces al día.
    4 minutos al día hace mucho por la salud de tus dientes. Dedícale este tiempo para que tu sonrisa esté sana y mantén este hábito dos veces al día
  10. Compartir es querer, pero no para los cepillos de dientes.
    Compartir un cepillo de dientes puede querer decir que estás compartiendo también gérmenes y bacterias. Esto puede ser particularmente preocupante si tienes un resfrío o la gripe, o si tienes alguna enfermedad que compromete tu sistema inmunológico.