Cómo Tener una Sonrisa Perfecta en la Foto de Bodas

Fotografía de Munoz Photography

La primera cosa de su compañera de clase Ana Paula Ferraz en la que Larry Dougherty se fijó   fue su largo pelo negro azabache. A medida que Ana conocía a Larry, ella se enamoró de su amabilidad y sentido del humor.

Cuando acabó la facultad de odontología, la pareja dio el “sí”. Ana y Larry se casaron en una pequeña boda de 60 personas en una casa antigua de Miami. Uno de sus huéspedes más especiales, el rat terrier de la pareja Chi Chi, incluso fue a la boda en la limusina con Larry ataviado con un sombrero de gala. “Todo salió perfecto”, dice Ana. “No podíamos dejar de sonreír”.

Y no han dejado de sonreír desde entonces. Hoy, los dentistas Ana y Larry tienen su propia consulta y comparten algunos consejos tipo “han estado en esas, ya lo han hecho” para cualquiera que esté listo para celebrar una boda.

Blanquearse los dientes para la boda

El vestido no es lo único que es blanco en muchas bodas. Algunas parejas, como Ana y Larry, blanquean sus dientes para tener sonrisas resplandecientes en el gran día. “Si yo tuviera que blanquearme los dientes para una boda, cosa que hice, me lo haría con un dentista en una consulta” dice la Doctora Ferraz. “De esa manera, se pueden ver los resultados en seguida y no hay que preocuparse de colocarse férulas blanqueadoras en la boca todos los días”.

Como el blanqueo puede hacer tus dientes más sensibles, Ana y Larry, blanquearon los dientes un mes antes del gran día. “Concertamos una cita pronto para darle a nuestras sonrisas tiempo de ajustarse, lo cual recomiendo”, dice la doctora. “De esa manera, el día de tu boda, tus dientes no estarán tan sensibles”.  

También hay otras opciones que puedes usar en casa, como férulas que le puedes pedir a tu dentista. También puedes usar crema dental blanqueadora o tiras con el Sello de Aceptación de ADA. De esa forma, sabrás que son seguras y eficaces. Pregunta a tu dentista qué método es mejor para ti, pero sobre todo, aléjate de remedios caseros que pueden en realidad hacer más daño que bien.

Concierta una Cita Dental Pronto 

“Las bodas marcan momentos cruciales en nuestras vidas y nuestras sonrisas son una parte importante de ellos”, dice Ana. “La última cosa en la que quieres pensar es en un dolor de muelas el día de tu boda o en tu luna de miel”.

Si no vas al dentista regularmente, el tiempo que queda para tu boda es un gran momento para empezar a hacerlo. Concierta una cita unos meses antes para evitar problemas dolorosos y posiblemente caros cerca de la fecha de tu boda. “Una vez traté a un paciente cuyas muelas del juicio estaban infectadas a menos de dos semanas de su boda” nos dice. “Las visitas regulares al dentista pueden ayudar a reducir tus probabilidades de sufrir una emergencia dental o necesitar una intervención cerca de la fecha de la boda”. 

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Imprescindibles el Día de la Boda

Si tus damas de honor o tu mejor hombre están preparando un botiquín de emergencia, hay un artículo que Ana recomienda llevar. “Pídele a una de tus damas de honor que lleve un espejito compacto para asegurarte de que no hay nada entre tus dientes y que todo se ve bien”, nos dice. “Eso es lo que hice yo”.

Cepillarse y limpiarse entre los dientes regularmente ayudarán a que tu aliento esté fresco, pero date la libertad de echar también chicles sin azúcar con el Sello de Aprobación de ADA por si necesitaras mejorar tu aliento a lo largo del día. “También, evita alimentos que puedan dejar tu aliento no tan fresco, como la cebolla o el ajo”, dice. 

Comprométete con una Rutina Dental Diaria

Tu boda es sólo una pequeña parte de tu larga vida con tu pareja. Cuando se trate de tu rutina dental, no la dejes resbalar después del enlace. Ana y Larry siguieron una rutina dental saludable antes de la boda, y juntos han conservado un dulce ritual diario desde entonces.

“Tenemos nuestro pequeño ritual por las mañanas en el que nos cepillamos y nos pasamos la seda dental juntos”, dice Ana de sus momentos especiales con Larry en el lavabo. A veces, hasta hablan con el ruido de sus cepillos electrónicos de fondo. “Puede ser difícil escucharla pero eso no hace que yo me calle” dice Larry. “Siempre tengo algo bueno que decir”. 

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